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Si nos ponemos a revisar cifras de las pasadas elecciones, veremos que alrededor del 20% de los estudiantes votaron en blanco, o anularon su voto. Eso quiere decir que 1 de cada 5 estudiantes considero que las opciones a la elección de los delegados estudiantiles al Cogobierno, no lo representaban a él en ningún caso, o peor aún, que la decisión no valÃÂa el tiempo que requerÃÂa.

Este es un fenómeno de tamaño excepcional, que sin duda merece que nos detengamos a reflexionar sobre él. Es entendible que en otras facultades, como la de Ciencias o PsicologÃÂa, donde no hay competencia inter-gremial, se den ÃÂndices cercanos al 50% de personas que decidieron no apoyar a nadie con su voto, pero en una facultad como la nuestra, donde existe pluralidad de opiniones, un nivel tan alto de deserción a la hora de elegir, tiene un claro mensaje para nosotros quienes pertenecemos a los gremios.
Si no se voto por no sentirse identificado con ningún gremio, previa etapa de información y consideración, el mensaje es que no estamos representando a los estudiantes, que estamos por fuera de su "mundo" dentro de la facultad. Si se diera el caso de que no se vota porque no merecemos el tiempo de consideración, la lectura es aún peor.

Esto significa que hay estudiantes que no comprenden o no les interesa comprender el valor de su voto y de sus representantes. Lo que se haga en la Facultad, o en la Universidad, depende del voto de cada uno, y votar en blanco, implica votar por que el resto de los estudiantes sean capaces de decidir que es lo mejor para mÃÂ, y para mi centro de estudios.
Y no es que ese grupo de estudiantes sea incapaz de decidir, sino que lo que hace especial a la simple posibilidad de emitir el sufragio, es que cada uno de nosotros puede cambiar el resultado, puede con un solo voto emitir un comentario de aprobación o desaprobación, puede con un solo voto decir: "Esto es lo que quiero que ocurra con MI facultad". |